LA HISTORIA DE ROMARIO 

por Mercedes Cabet   (historia real)

Romario fue durante 7 años el fiel compañero de José, un marinero. Este perro lo acompañaba a todos lados. Un hombre solitario, viudo desde joven y sin más cariño que el de su pastor alemán siempre a su vera.
Este marinero de 60 años de edad creyó haber perdido a Romario por haberse ahogado. Uno de los días en que este hombre salió en el barco, Romario, que le acompañaba en todas las salidas al mar cayo por la borda al resbalar a causa de una ola que golpeó el barco.

Todos los marineros del barco buscaron al perrito, nadie le encontró y le dieron por muerto. José lo pasó francamente mal y no tuvo fuerzas para seguir yendo a pescar, así que se jubiló. José murió a los 3 días de morir Romario de un infarto al corazón.
Dos días tras la muerte de este marinero, uno de sus compañeros, mientras se encontraba en la cubierta del barco pesquero oyó unos lamentos, no supo bien de donde provenían, así que pidió ayuda a los demás compañeros y tras un buen rato de agonía buscando, pudieron ver a Romario enganchado a la mitad de su cuerpo por uno de los cabos metálicos del barco, casi roto por la mitad, agonizando, sin fuerzas para ladrar, con la tristeza en sus ojos y en su vida, con un tremendo dolor que poco a poco se lo llevaba al cielo.

Los marineros no dejaron en ningún momento de luchar y lograron subir a Romario al barco. Llegaron al puerto y rápidamente Romario fue atendido por un veterinario. Estaba destrozado, muchas costillas rotas, una anemia tremenda, había entrado en un shock pero Romario salió adelante, recobró sus fuerzas, su vitalidad pero la vida le dejó como legado, la tristeza de haber perdido a su dueño sin que éste supiera que él estaba vivo y una tremenda marca, a modo de cinturón alrededor de su cuerpecito para toda la vida.
Romario se convirtió en el perro guardián de un gran almacén y fábrica de productos pesqueros de Isla Cristina, querido y adorado por todos los trabajadores de allí, alimentado, cuidado y siempre acompañado por alguien. Tenía su propia camita dentro de la caseta del guardián, sus juguetes, su comedero y bebedero, lo tenía casi todo, le faltaba José.
Tres años después, hoy, 18 de septiembre de 2004, Romario ha muerto, se quedó dormido y ya no despertó, un corazón débil por tanto sufrimiento se ha parado.

Romario y José vuelven a estar juntos.

Desde nuestra tierra, (vuestro infierno) muchas personas queremos deciros que fuisteis ejemplares, , y desde vuestro cielo sé que podéis ver que hubo gente buena, no todo el mundo lleva un demonio en su interior.

Descansa José.
Descansa Romario.
 
Mercedes Cabet